Muchas de las especies controladas por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura) siguen bajo presión. Casi el 30% de la población de estos peces están siendo sobreexplotadas.
Recordemos que la sobreexplotación no solo tiene consecuencias ecológicas, sino que también se reduce la producción de peces, lo que nos lleva a consecuencias sociales y económicas.
En el sector de pesca se producen 128 millones de toneladas de pescado para la alimentación, dando trabajo a 55 millones de personas. Por lo que el impacto económico sería enorme.
La FAO reconoció que la pesca y la acuicultura son actividades de gran importancia a nivel mundial ya que el 12% del total de la población depende directamente de esta actividad.
Sin embargo es urgente se apliquen acciones de pesca sustentable, que permitan a las poblaciones de peces reproducirse, logrando así una pesca equilibrada.
Los principales problemas que no han permitido que estas acciones se lleven a cabo son los malos gobiernos, la debilidad en los regímenes de ordenación pesquera y los conflictos por el uso de los recursos naturales.











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