Di lo que quieras acerca de sus tácticas, pero los esfuerzos de Sea Shepherd para hostigar a la flota ballenera de Japón en las aguas de la Antártida han dado grandes resultados. Según declaraciones a BBC News, la flota japonesa regresó a puerto con la mitad de las ballenas que se disponía a cazar. El objetivo era de 50 ballenas jorobadas y 50 aletas, pero la flota no capturó ninguna ballena jorobada y sólo un rorcual común, del objetivo de 935 ballenas minke solamente 506 fueron asesinadas.
Los balleneros culparon “la interferencia violenta” y otros enfrentamientos durante 31 días con de “paralizaron” la caza. Takashi Mori del Ministerio de Pesca de Japón añadió: “La falta de las muestras puede afectar la exactitud de nuestra investigación.”
De acuerdo con cálculos del Sea Shepherd, sus esfuerzos le costaron a los balleneros de Japón alrededor de $ 132 millones, el valor medio de cada ballena es un cuarto de millón de dólares. Las mismas estimaciones muestran que esta temporada la flota perdió dinero, ya que se necesita matar 700 ballenas para sufragar los gastos de funcionamiento. Eso quiere decir que en esta ocasión no resulto un buen negocio para estos destructores de la biodiversidad.
En respuesta a la declaración del Ministerio de Pesca, el capitán del Sea Shepherd, Paul Watson, dijo:
Les golpeó largo y duro este año y todos nuestros esfuerzos y los riesgos han valido la pena. En la actualidad hay 528 ballenas que nadan libremente en el Océano Austral, que ahora estarían muertas si no fuera por el hecho de que hemos intervenido. Es un día feliz para mi equipo y para los conservacionistas de todo el mundo, un día feliz en verdad.
En cuanto al coste de Sea Shepherd, desde el inicio de 2010, la organización ha perdido la Ady Gil y se dañó el Bob Barker en colisiones con barcos balleneros. Además, el capitán Pete Bethune se encuentra ahora en custodia japonesa después de embarcar en un ballenero en una operación de acoso.
Es el colmo que se tomen acciones legales en contra de estas personas que están arriesgando todo para salvar a las ballenas, y se permita que el negocio sangriento de los japoneses siga en funcionamiento.







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