Lluvia Ácida

por Val Escobedo

en El Medio Ambiente

Fenómeno de contaminación atmosférica que se produce como consecuencia de la presencia de compuestos de azufre en suspensión en el aire. El anhídrido sulfuroso (dióxido de azufre), procedente principalmente de los residuos emanados de los combustibles, y los óxidos de nitrógeno reaccionan con el agua presente en las capas altas de la atmósfera en forma de pequeñas partículas en suspensión, formando ácido sulfúrico y ácido nítrico, respectivamente. Estas partículas, que reciben el nombre de «depósito seco», pueden ser transportadas a grandes distancias desde su punto de origen, precipitándose en forma de lluvia ácida sobre la vegetación y filtrándose en el suelo, con la consecuencia de una progresiva deforestación.

El fenómeno de la lluvia ácida no es nuevo. El término fue acuñado en 1872 por Robert Angus Smith, un químico británico que estudió los efectos de la contaminación atmosférica sobre la ciudad de Manchester durante la revolución industrial. En Aire y lluvia expuso la evidencia de la degradación ambiental sufrida por la vegetación, la piedra y el hierro, a causa de la presencia de altas cantidades de ácido en suspensión en el aire. A pesar del valor de sus hallazgos, el fenómeno de la lluvia ácida fue olvidado hasta los años sesenta, cuando, debido al aumento creciente de los procesos industriales, se evidenciaron sus nefastas consecuencias para la vegetación y el suelo.

Los efectos nocivos de la lluvia ácida acaban por determinar la supervivencia de las masas forestales en Europa y América del Norte, donde grandes regiones arbóreas han sufrido una degradación irreversible. En los países industrializados, la mayor parte del ácido sulfúrico procede de la combustión del carbón, del petróleo y del gas de las centrales eléctricas y de las calderas domésticas. La acidez del agua de lluvia, que se mide en la escala del pH, es normalmente de 5,6; pero en las regiones afectadas por la lluvia ácida el nivel de pH puede superar hasta diez veces la acidez del agua. En consecuencia, la vegetación sufre un fenómeno de degeneración que le lleva a la muerte. Pero el efecto de la lluvia ácida va más allá y acaba por contaminar al propio suelo, que por efecto de la filtración del ácido en las capas freáticas y los cursos de agua, ríos y lagos, conlleva en su entorno la muerte de toda forma de vida.

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