Antes de la era industrial, la superficie de la tierra estaba casi completamente cubierta de vegetación; la urbanización se encargó de dar un giro drástico en el paisaje además de saturarnos con problemas como la contaminación y el tráfico vehicular, entre muchos otros.
Como resultado de la preocupación de los gobiernos y empresas por la calidad de vida de los habitantes de las megápolis, en muchas ciudades europeas y cada día más en Norteamérica, se ha popularizado el concepto de los “techos verdes”, para definir la tendencia a colocar diversos tipos de plantas en terrazas y azoteas de edificaciones urbanas.
Las ventajas son inmediatas y además de ser agradables a la vista, incluyen: ayudar a regular la temperatura, mejorar considerablemente la calidad del aire, reducir el ruido y el riesgo de inundaciones y disminuir los gases de efecto invernadero. La tecnología de hoy garantiza que no darán problemas respecto a la humedad, durabilidad y mantenimiento.






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