Más allá de la deforestación hay otros asuntos que afectan al Amazonas.
Política.
Se pueden encontrar varios puntos de vista de los distintos gobiernos que resultan afectados con respecto a la deforestación. Estos son algunos ejemplos:
Para aliviar la presión de demasiada gente hambrienta en las ciudades, los gobiernos animan a los ciudadanos a emigrar a remotos territorios de bosque tropical. Una vez talados los árboles para obtener un terreno cultivable, estos colonos crían ganado o siembran cosechas. Más tarde, cuando el suelo es incapaz de sostener ninguna de estas actividades, la gente se traslada a otras zonas y “limpia” otra sección de bosque.
Este modelo, funcionó en un principio, porque cuando la gente se iba, los árboles maduros estaban lo suficientemente cerca como para que sus semillas alcanzaran las zonas taladas, que es muy parecido a la reforestación natural que se da cuando árbol maduro cae al suelo.
En Brasil, existe una ley que prohíbe la exportación de troncos enteros de árboles. Sin embargo, el derrumbe de la industria maderera en Asia hace que el bosque Amazónico sea más codiciado. Japón y los Países Bajos, que dominan la industria maderera en los países del sudeste asiático, están intentando nuevas vías de acceso para alcanzar los bosques aún vírgenes del Brasil occidental.
En Brasil como en Estados Unidos el gobierno considera por tradición la naturaleza como “tierra en bruto”, como si se tratara de un producto sin terminar, que “necesita” ser elaborado. Cualquier modificación de la mano del hombre se convierte automáticamente en una “mejora”.
En los países de América latina las políticas puramente sectorial vienen demostrando incapacidad de promover respuestas adecuadas a los graves problemas socio – ambientales más emergentes. Por lo tanto, es recomendable que se implementen con más intensidad estrategias locales, nacionales y globales.
Con el agotamiento progresivo del los recursos naturales y la reducción de su capacidad de recuperación, es necesario considerar factores políticos – institucionales, directamente relacionados con los sistemas de poder que regulan la propiedad, distribución y utilización de los recursos naturales, lo cual en última instancia determina la situación de escasez absoluta (agotamiento del ”stock” de y recursos), y/o relativa (patrones insostenibles de consumo o desigualdades en el acceso a ellos), situaciones éstas que vuelve a amenazar la estabilidad de la civilización moderna.
En la cumbre de Río de Janeiro de 1992, y recientemente en la cumbre de La Tierra en Nueva York, los bosques surgieron como uno de los tres aspectos más importantes de las preocupaciones ambientales globales. Los gobiernos mundiales implicados han conseguido acuerdos en otros temas, sin embargo no ha habido unanimidad global referente al sector forestal. Ello es debido a profundas diferencias existentes entre los países que deberían estar implicados en dicho acuerdo. Algunos países se encuentran involucrados principalmente en asuntos de gestión forestal mientras que otros lo están en aspectos de conservación y protección.
Los habitantes de las zonas en las que existe selva tropical, han llegado a cortar carreteras en sus manifestaciones contra la tala masiva, pero la policía los arresta. Observando esta situación se concluye que no hay manera de bloquear no sólo las devastadoras inclusiones de las grandes compañías madereras, sino también la penetración más insidiosa de los millones de pequeños cultivadores y de los recogedores de leña para quemar, muchos de los cuales viven en un estado de pobreza absoluta. Las respuestas, si hay alguna, deben provenir de forma natural de las autoridades gubernativas de las naciones implicadas. El papel que deberían jugar las naciones desarrolladas, si quisieran, es el de ayudar a esos gobiernos a encontrar formas de aligerar el peso de sus aplastantes deudas exteriores.
La crisis de la deuda internacional debería hacer pensar no sólo en lazos económicos sino también ecológicos existentes entre los países ricos y los pobres.
Economía
Algunos árboles cortados son utilizados como leña para quemar en las casas, pero la mayoría nunca alcanzan el aserradero o la cocina de leña; los costes del transporte son tan altos y el bosque es tan extenso que cada año una enorme cantidad de madera es quemada o dejada pudrir. Se calcula una pérdida anual de más de mil millones de dólares.
En Latinoamérica, la búsqueda creciente por números, cada vez más significativos en la producción, viene conduciendo frecuentemente a los sectores productivos a una explotación insostenible de los recursos naturales. Ese procedimiento incluye la erosión de los suelos, la desertificación, la pérdida de tierras de cultivo, la contaminación de los recursos hídricos, la deforestación y la extinción de especies y variedades. La biodiversidad se está perdiendo como resultado de la situación económica y social, con una profunda influencia de las prácticas culturales de cada país, así como sus políticas económicas y de desarrollo. Depende también de las tendencias de financiamiento externo e interno, y de elementos como la deuda externa latinoamericana.
En la actualidad los costes sociales y económicos de las pérdidas ambientales son una realidad, aunque no significativamente contabilizados en las cuentas del ingreso nacional. Existe una situación de desequilibrio y es urgente avanzar en la implementación compartida de estrategias políticas ambientales sostenibles que enfrenten de forma eficaz y simultáneamente circuitos multi causales completos, incluyendo factores locales, nacionales y globales.
Existen en estos países numerosos problemas económicos que guardan una relación indirecta con la deforestación: tecnologías inapropiadas, proteccionismo comercial impuesto por países más desarrollados y el modelo de desarrollo adoptado por los países pobres, con base al endeudamiento externo que genera enorme riqueza para pocos, inmensa pobreza para otros y ambiente degradado para todos.
Problemas sociales.
El patrón tecnológico dominante impuesto y/o importado desde los centros más desarrollados viene demostrando en general no considerar como prioridad aspectos de la diversidad cultural y ambiental de las poblaciones tradicionales, eso implica la degradación de los ecosistemas y deterioro de las condiciones de vida.
Condicionantes en la problemática socio ambiental de los países latinoamericanos:
• Políticas de desarrollo que no dan prioridad a la elevación del nivel de concienciación ecológica.
• Legislación ambiental deficiente.
• Atraso científico – tecnológico.
• Relación sociedad – naturaleza inconveniente a los fines de sustentabilidad.
Entre otros aspectos que evidencian el deterioro ambiental en Latinoamérica, podemos destacar la concentración urbana que ha avanzado acentuadamente en los últimos tiempos. Las ciudades crecen desordenadamente y en un ritmo muy superior a las posibilidades demostradas por los países en ofrecer servicios básicos de infraestructura y fuentes de trabajo que permitan elevar el nivel de ciudadanía de sus habitantes.
Veinte millones de personas han hecho de la Amazonia brasileña su hogar. Algunos de ellos todavía no tienen contacto con el mundo desarrollado y desconocen la amenaza que supone para su supervivencia. La población indígena brasileña alcanza las 200. 000 personas, que se reparten en 120 naciones y suponen el 1% de la población de Brasil. Algunas se encuentran entre las últimas poblaciones no conectadas con el mundo.
El 50% de la madera usada en el mundo se emplea para ser quemada como fuente de energía para cocinar y proporcionar calor, principalmente en los países en vías de desarrollo donde la población no puede acceder económicamente a los combustibles fósiles.





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