Reducir

¿POR QUÉ REDUCIMOS?
Reducir, para darle un respiro a nuestro planeta, tenemos que reducir la cantidad de productos que consumimos. Para fabricar todo lo que utilizamos necesitamos materias primas, agua, energía, minerales… que pueden agotarse o tardar muchísimo tiempo en renovarse.

CÓMO REDUCIR LOS RESIDUOS

• A la hora de escoger entre productos semejantes, elige aquel que tenga menos envase y embalaje. Evita el consumo de los productos excesivamente empaquetados. Ten en cuenta que esos envases también los pagas, en ocasiones el precio del envoltorio supera al del producto.

• Por regla general los envoltorios de cartón o papel y los envases de vidrio son los menos dañinos. No lo olvides al tener que optar entre productos.

• Cuando vayas a la compra no olvides llevar tu carro de la compra o la bolsa de lona o malla. En última instancia, reutiliza las bolsas que ya te han dado. Rechaza las bolsas que no necesitas, aunque insistan en regalártelas.

• Insiste al dependiente en que no te envuelvan los objetos que has comprado, salvo que sea imprescindible.

• Los productos en tamaño familiar, sean de lo que sea, generan menos residuo por unidad de producto. Tenlo en cuenta.

• Antes de comprar algo, atiende bien al etiquetado, donde se advierte de algunos riesgos y precauciones a tomar ¡pero no de todos los peligros!

• Es necesario, especialmente en relación con el papel y el cartón, que pongamos en práctica la regla de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Evitemos el consumo innecesario de papel y cartón, reutilicemos para otros usos los papeles y cartones que tengamos y, sólo cuando ya no nos sirva para absolutamente nada, será cuando debamos llevarlos a un contenedor para reciclar.

• Rechaza la publicidad que te ofrecen por la calle o invade tu buzón. Apúntate en la denominada “Lista Robinsón”, para que sus empresas asociadas no te envíen publicidad por correo, escribiendo a la Asociación de Marketing Directo.

• Los papeles de imposible o difícil reciclaje (plastificados, encerados, de fax, etc.) sólo deberíamos emplearlos cuando no exista otra posibilidad menos impactante.

• El dicho “lo barato sale caro” sirve en muchas ocasiones. Desde zapatos hasta aparatos para el hogar elige aquellos que vayan a tener más larga duración y que puedan ser reparados en caso de avería o rotura… ¡y llévalos a arreglar cuando sea necesario!

• Los medicamentos caducados o que ya no vayas a necesitar, entrégalos en la farmacia.

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