El Encanto De Mi Pueblo
Artículo Enviado por Freddy Abarca Fernández
No tiene red de agua potable, ni de desagüe, no tiene red eléctrica, algunas casas tienen sanitario en su “baño”, las paredes son de tierra y el techo sólo de paja.
Los amantes del progreso, del “desarrollo sostenido” hemos querido cambiarlo a control remoto desde la ciudad pero no pudimos; tenemos tantos gastos en pasajes, electricidad, agua potable, alimentación y vivienda que no nos alcanza para financiar estos gastos en nuestro pueblo, por eso allá no hay contaminación, porque no hay tanto vehículo, ni aguas pestilentes, ni desagües, ni camiones de basura.
¿Basura?, ¿qué basura?, el polvo que se recoge al barrer casas y calles se lleva al corral, donde se crían gallinas, patos, conejos, cuyes, chanchos, que se alimentan con vegetales y con lo que sobra de las comidas del hombre por eso no hay “basura”; en el corral duermen caballos, vacas, toros, borregos que llegan de paso o serán sacrificados; su excremento seco se convierte en polvo que se lleva como abono a la chacra o a los huertos más cercanos.
¿Televisión y radio?, ¿para qué?, Para calentar el ambiente?, ¿para contaminar?, ¿Para aumentar la brecha entre pobres y ricos? mejor son las guitarras, las mandolinas o las veladas que no cuestan dinero.
Las leches envasadas, yogures y los refrescos son cosa del pasado, pero no se han extinguido, alguna vez se toman para no quedar mal con algún anfitrión que quiere hacer alarde o llamar la atención.
Muy cerca están las chacras, con árboles y con plantas que se alimentan con agua natural y con el sol esplendoroso.
Cuando era muy pequeño, llegaban los “indios” con sus manadas de llamas para transportar la carga de las chacras al pueblo después de las cosechas; hoy los “indios” no vienen, están en las grandes urbes, en la universidad quitando el oxígeno a antiguos citadinos, limpiando carros, cargando fruta o de vendedores ambulantes, los camiones han remplazado a las llamas, que en lugar de estiércol nos dejan aire contaminado, y las chacras ya no dan los frutos como antaño pese a que se abonan y se fumigan. A las llamas graciosas las han remplazado el progreso y están en proceso de extinción, pero tengo la esperanza que un día que se acaben el petróleo y las minas y no puedan circular los carros, esas prosaicas llamas vuelvan con mucho vigor para alegrarnos la vida.
Con gran nostalgia recuerdo a mi pueblo con sus calles polvorientas, con su paisaje natural, la leche de la vaca, queso con su papa sancochada o con un choclo de vez en cuando, las guatias y pachamancas, los maicillos y biscochuelos; todo ello sin conservantes ni nada que después me ocasione cáncer o quien sabe que otro mal producto de aquel demonio llamado desarrollo sostenido.
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Tags: medio ambiente, pueblos




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