Científicos que han recorrido la costa norte de Rusia descubrieron en el mar de Siberia Oriental y en el de Laptev depósitos de gas metano que escapa de los fondos marinos a la superficie en forma de grandes burbujas, formando una “chimenea”.
De acuerdo con Orjan Gustafsson, investigador de la Universidad de Estocolmo, Suecia, las emisiones son tan intensas que el metano, un gas más potente que el bióxido de carbono en términos de calentamiento atmosférico, fluye sin tiempo para que se pueda disolver en el agua.
Los investigadores estiman que la fuga se debe a la fundición de las capas de permafrost (hielo permanentemente congelado) que lo contenían. Se calcula que la cantidad de metano bajo el permafrost de las plataformas continentales árticas supera a las reservas mundiales de carbón. De continuar este proceso, sería muy difícil frenar un acelerado calentamiento global porque estas emisiones serían incontrolables.






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