La idea del aprovechamiento diurno de luz natural fue planteada por primera vez en el siglo XVIII, por el renombrado científico y diplomático estadounidense Benjamín Franklin. Este ilustre norteamericano proponía adelantar los relojes una hora durante el verano, a fin de aprovechar mejor la iluminación natural y así consumir un menor número de velas para alumbrarse durante la noche.
En ese entonces la propuesta no se puso en práctica, pero más adelante, durante la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), los países en conflicto recurrieron por primera vez al Horario de Verano (que llamaron horario de guerra) con el fin de ahorrar energéticos, debido a que entonces eran sumamente escasos.
Adelantar una hora los relojes durante los meses de mayor insolación demostró ser una medida tan eficiente que algunos países decidieron conservarla permanentemente. Después de la Segunda Guerra Mundial, cada vez más países se han adherido al Horario de Verano, y las reglas para su aplicación se han ido desarrollando para ser lo más claras y universales posible.
En 1973 los países miembros de la OPEP impusieron un embargo petrolero de importantes consecuencias económicas, por lo que las naciones industrializadas comprendieron la urgencia de impulsar medidas del cuidado de la energía, que al mismo tiempo permitieran reducir la fuerte dependencia que actualmente se tiene de los combustibles fósiles, tales como el petróleo y el gas.
Su Propósito
El propósito principal del horario de verano consiste en aprovechar la luz solar que se gana durante ese periodo debido a la inclinación del eje terrestre. Evidentemente, mientras mayor sea la latitud norte, mayor la inclinación y la ganancia de luz de día.
Esta práctica fue iniciada por países del hemisferio norte como los Estados Unidos de América, con un adelanto de una hora sobre el horario normal, ya que se encuentran en una latitud que les permite obtener en promedio más de dos horas de luz diaria, una antes del amanecer y otra después del atardecer. Aunque los husos horarios son arbitrarios, la mayoría sigue las zonas que naturalmente se forman al dividir el día en 24 regiones del mismo tamaño, cada una correspondiente a una hora, y marcadas cada 15° de longitud. En teoría una población localizada a 15° longitud este de otra tendría una hora más de diferencia en el reloj. Por lo tanto, los Estados Unidos continentales (excluyendo Alaska) cruzan cuatro zonas del tiempo geográficas, y han adoptado cuatro husos horarios que las siguen con cierta precisión.
En los equinoccios la duración del día y la noche es la misma en todo el mundo (12 horas de sol, 12 horas de sombra), pero en los solsticios el tiempo real de luz solar no es el mismo, y varía según la latitud de una población determinada. En el solsticio de verano del hemisferio norte el eje terrestre se encuentra inclinado 23.5° hacia el sol, y éste aparenta pasar sobre el Trópico de Cáncer, más al norte de la línea del ecuador, lo que crea una zona extra de luz solar (en la figura se indica como el triángulo formado por el polo norte N, el centro del círculo representando la Tierra, y el número 23.5° D.). Esta inclinación permite que haya más tiempo de luz de día antes del amanecer y después del atardecer en comparación con el día normal. En la imagen se muestra el momento del atardecer.
Para motivos prácticos el adelanto de una hora al reloj es útil si la ganancia de luz es significativa, pues en regiones cercanas al ecuador ésta es mínima, y el adelantar una hora al horario más bien retrasaría en apariencia la salida del sol (si en la línea del ecuador el amanecer es a las 6 AM, con este cambio el sol saldría hasta las 7 AM). Así, donde se ganan dos horas de luz en el verano, el sol saldría a las 5 AM y se pondría a las 7 PM, pero con la modificación del horario amanecería a las 6 AM y atardecería hasta las 8 PM.
De esta manera, existe un punto de latitud norte a partir del cual hay una hora extra de luz antes del amanecer y después del atardecer, que es donde el arco meridiano marcado como 15° de longitud (una hora adelante del atardecer en el ecuador) corta la línea de inclinación de 23.5°. Esta latitud corresponde a unos 30° norte, y los países europeos y casi todos los Estados Unidos de América se hallan a latitudes superiores, obteniéndose una ganancia aún mayor. La mayor parte de México, sin embargo, se encuentra a menor latitud. Si tomamos el paralelo 20° norte, que corre entre la Ciudad de México y Guadalajara, se obtiene una ganancia de unos 40 minutos de luz solar antes del amanecer y 40 minutos después del atardecer (10° de arco meridiano). Considerando esta zona, normalmente amanecería en verano en el día de mayor ganancia de luz (el 21-22 de junio, momento del solsticio) a las 5:20 AM, y atardecería a las 6:40 PM. Con el horario de verano, la salida del sol se retrasa hasta las 6:20 AM y atardecería a las 7:40 PM. Esto no corresponde a lo que ocurre en la realidad en gran parte del país, porque el huso horario de la zona centro de México está relativamente adelantado a la hora geográfica. Este mismo huso horario es el que utilizan ciudades como Nueva Orleans, Memphis y Saint Louis en los Estados Unidos, con más de 7.5° de longitud al este de la Ciudad de México y que, en teoría, deberían estar media hora adelantados. Es en la península de Yucatán (en la ciudad de Mérida, por ejemplo) donde este horario es más correcto. Por lo tanto, en el Valle de México, el sol viene saliendo hasta las 6:50 AM, y anochece pasadas las 8:10 PM durante el horario de verano.
Debido a que la mayor parte de la electricidad es consumida en iluminación, particularmente de edificios de oficinas (corredores, auditorios, etc), no es de extrañar que haya ahorros de electricidad durante los periodos de horario de verano, a pesar de que el consumidor doméstico quizá tenga que encender sus luces más temprano. La comodidad de prolongar las actividades diurnas con luz solar se contrapone, por otro lado, a las molestias de salir en la mañana con más oscuridad, lo cual no siempre es considerado por las autoridades que proponen estos programas de ahorro energético.
El Horario de Verano En México
El Horario de Verano se adoptó porque se encontró un amplio consenso de apoyo a la medida.
Durante los años previos al establecimiento del Horario de Verano en el territorio nacional, se llevó a cabo una serie de análisis y consultas con líderes de opinión, así como encuestas a muestras representativas de la población de todo el país, para ponderar los beneficios que se obtendrían a través de esta medida, y evaluar qué tanto la aceptaban los habitantes.
En total, se realizaron 1,644 reuniones con representantes de diferentes grupos sociales. Las encuestas que se aplicaron demostraron que, después de una breve explicación de la medida, 72% de los encuestados estaban a favor del establecimiento del Horario de Verano.
Aunado a lo anterior, se recibieron 229 cartas de adhesión de diferentes organismos e instituciones representativas de distintos núcleos de la sociedad y del sector público que apoyaron el cambio de horario.
Es muy importante recalcar que un aprovechamiento óptimo de la luz solar permite reducir la demanda de energía eléctrica, y por lo tanto, se necesitan menos combustibles para hacer funcionar las centrales termoeléctricas, con lo que la producción de emisiones contaminantes es sensiblemente menor en las zonas de generación de energía eléctrica.
La decisión de adoptar esta medida se tomó ante la necesidad de cuidar la energía porque la electricidad no es un recurso natural, sino una forma de energía generada mediante costosos métodos. Las plantas generadoras de energía eléctrica y las redes de transmisión y distribución de ésta requieren de grandes recursos no sólo para su instalación, ya que sus gastos de operación son también muy elevados.
Desde luego, la pertinencia de esta medida se evaluó técnica y económicamente antes de proceder a su establecimiento. Uno de los factores de mayor peso en favor de la aplicación del Horario de Verano fue la necesidad de sentar las bases para una cultura del cuidado de la energía.
Así, el Horario de Verano propuesto y aplicado en México consiste en adelantar simultáneamente una hora los relojes, del primer domingo de abril al último domingo de octubre de cada año, partiendo de la misma estructura de husos horarios que se ha observado hasta ahora.
¿En qué Consiste?
El Horario de Verano consiste en adelantar el reloj una hora durante los meses de mayor insolación para hacer de esta manera un uso óptimo de la iluminación natural. Al adoptar el Horario de Verano, los países recorren temporalmente sus husos horarios hacia el este, es decir, hacia la salida del sol, con lo que anochece más tarde.
El planeta Tierra no es un cuerpo estático, sino que se encuentra en constante movimiento. Al mismo tiempo que gira sobre su propio eje (movimiento de rotación), la Tierra se mueve alrededor del Sol (movimiento de traslación), siguiendo para esto último una órbita elíptica junto con su satélite, la Luna.
El movimiento de rotación da origen al día y a la noche, ya que el planeta tarda 24 horas en dar un giro completo, en sentido de oeste a este, sobre su propio eje. Por otro lado, la Tierra tarda 365 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol.





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