Protocolo de Kioto

por Val Escobedo

en Calentamiento Global,El Medio Ambiente,Modelos a seguir

El acuerdo de o Protocolo de Kioto representa un primer paso, pero no es suficiente para luchar contra una de las más grandes amenazas sobre el medio ambiente. El cambio climático, o calentamiento global, es principalmente el efecto de haber aumentado 12 veces las emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante este siglo, como consecuencia de la combustión de carbón, petróleo y gas para obtener energía. WWF/Adena desearía ver compromisos renovados por parte de los gobiernos y las empresas para luchar más efectivamente contra el cambio climático, que amenaza el bienestar de la sociedad y del medio natural del que todos dependemos.

Los gobiernos deben examinar nuevamente sus compromisos con el “objetivo último” del Artículo 2 del convenio del Clima de las Naciones Unidas: prevenir un cambio climático “peligros” mediante la estabilización de las concentraciones de los gases invernadero en la atmósfera. “Tal nivel debe alcanzarse dentro de un marco temporal suficiente que permita a los ecosistemas adaptarse naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no sea amenazada y que el desarrollo económico pueda continuar de modo sostenible.”

Por todo el mundo se acumulan evidencias físicas de que el cambio climático está ocurriendo ya. Lo que muestra claramente que los gobiernos están aun haciendo demasiado poco para reducir sus emisiones de gases tales como el CO2, que sería la única manera real de estabilizar las concentraciones atmosféricas a niveles seguros.

1. Persuadir a los países industrializados para que acometan acciones nacionales más radicales para reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Es la forma más efectiva de combatir el cambio climático.

2. Persuadir a los gobiernos para que eliminen las vías de escape del Protocolo de Kioto estableciendo un límite, o techo, a la utilización por los países industrializados de los “mecanismos de flexibilidad” del Protocolo para alcanzar los objetivos de Kioto.

De no ocurrir así, los países industrializados podrían incrementar sus emisiones nacionales al tiempo que cumplen sobre el papel los objetivos de Kioto. Esto representaría una derrota en la protección del clima y crearía un mal precedente para adoptar futuras medidas contra el cambio climático. El mundo necesita ver acciones reales para limitar las emisiones reales.

Lo que los países industrializados deberían hacer es lograr un cambio en sus propias políticas energéticas con el fin de conceder prioridad a:

* mejorar la eficiencia energética (esto es, producir más calor, refrigeración, luz y trabajo con menos contaminación por CO2) en todos los sectores de la economía. Se incluyen aquí vehículos, hogares, oficinas, industrias y servicios;

* incrementar el suministro de energías renovables limpias (como la energía solar y eólica) que no emiten CO2.

Una actitud más agresiva contra el CO2 reporta muchos beneficios:

- representa un ejemplo para que otros países se adhieran a esfuerzos globales efectivos para luchar contra el problema;

- estimula la innovación tecnológica e incrementa la competitividad industrial;

- facilita que las personas tengan hogares más cálidos y frescos, mejorando su calidad de vida;

- constituye una fuente de nuevos empleos;

- reduce otros tipos dañinos de contaminación atmosférica;

- aún más importante, evita pérdidas innecesarias de vidas humanas y disminuye los costos crecientes debidos a daños causados por acontecimientos climáticos extremos como inundaciones, sequías y huracanes;

- disminuye el riesgo de extinción de gran número de especies animales y vegetales.

Los gobiernos y las empresas de los países industrializados deben tomar el cambio de siglo como el punto de inflexión que rompa la tendencia de crecimiento de la contaminación atmosférica y ponga al mundo rumbo a un futuro más limpio, seguro para la humanidad del siglo XXI

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