Lo que una vez fue una costumbre Celta de la cosecha y una nueva temporada, Halloween es ahora mucho menos espiritual y mucho más comercial; sumemos la venta de dulces, compra de disfraces y decoraciones, y es una industria que vale al menos 6 mil millones de dólares al año.
Con esa clase de consumo viene una gran huella de carbono y un impacto ambiental que dura más que el tiempo que tardas en comerte los dulces recolectados en la noche de brujas.
Afortunadamente, los fundamentos del Halloween – cuentos de terror, disfrazarse, cosas con las que asustar por las noches – no requieren masivas cantidades de dinero o un desperdicio de recursos, siempre y cuando estés dispuesto a usar tu imaginación.
Elaborar tu propio disfraz de Halloween ecológico disminuirá considerablemente el consumismo de la época, y te aseguro que encontrarás lo materiales necesarios justo frente a ti. Simples diseños de maquillaje o alocado peinados hechos con productos naturales pueden darle a tu disfraz un impacto extra.
También puedes decorar tu casa con materiales biodegradables del mercado local, además de que así festejarás la cosecha.
En cuanto a la parte dulce del Halloween, satisface tu instinto dulce con chocolates y caramelos orgánicos, que puedes encontrar ya en muchas tiendas locales.
Una fiesta casera de Halloween te permitirá ahorrar energía si vives en un vecindario en el cual pedir “dulce o travesura” requiere el uso de automóvil. Para ambientar la fiesta atenúa las luces, coloca algunas velas de soya, haz adornos de papel reciclado y cuenta tus historias favoritas de fantasmas.
Tomando cualquiera de las opciones ecológicas que tomes para ecoambientar tu Halloween te sentirás mucho mejor el primero de Noviembre sabiendo que ayudaste a evitar el aterrador daño ecológico de las festividades, justo a tiempo para Navidad.





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